miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dentro de la autoridad: PECADOS POLÍTICOS

Como sabemos los políticos son unos pecadores (jaja) nosotros los hemos visto por mucho tiempo como malditos cínicos, pero la verdad es que los políticos son gente devota y tan temerosa del infierno como cualquiera de nosotros. La única diferencia es que la religión que ellos profesan son otros los pecados que los conducen a la perdición:

HONESTIDAD:
Un político no puede ser honesto porque de entrada ya no seria político. Es una ecuación inobjetable. La honestidad para los simples mortales es una virtud, para ellos es una carga pesada y tortuosa que debe superar porque obstruye el camino hacia la riqueza
“Un político pobre es un pobre político”

HUMILDAD:
La humildad y la política no combinan a menos que presumas tu humildad.
el chiste no es orinar si no levantar espuma”.
La humildad solo aleja los reflectores y se considera un gesto grosero hacia el divino, puesto que si eres político es para que te sientas la última Coca-Cola del desierto y no un ladrillo más en la pared.

SINCERIDAD:
¿A quien le importa la sinceridad en la política?

La sinceridad no es mas que un vicio que enturbia la conveniencia entre la clase política lo que importa no es la sinceridad si no la mentira mejor contada.

TEMPLANZA:
El político no entiende de mesura porque no quiere irse al infierno. La gula es su vía de redención, para comer y para servirse del erario con la cuchara grande. La templanza en cambio, es una debilidad imperdonable, un signo de decadencias que podría, incluso llevarlo a la enfermedad t a la muerte por no estar acostumbrado a sus medidas.

GENEROSIDAD:
Compartir lo ganado no es negocio para un político y, por lo tanto es pecado. Por eso si a un político alguien lapide dinero en la calle, este responde:
“no traigo cash”,
no porque realmente no traiga cash si no porque los políticos generosos se queman en el infierno.

PRODUCTIVIDAD:
La productividad es un pecado verdaderamente culposo en el ambiente político, aunque son pocos los que caen ene sus garras. Basta ver al congreso para saber que nuestros legisladores son expertos en no cometer este horrible pecado.

INTELIGENCIA:
Un pecado imperdonable en política, donde es más fácil llegar a puerto navegando con un bajo perfil que derrochando sabiduría. No hay ofensa más grande en este entorno que la irrupción de un cerebrito sabelotodo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario