lunes, 3 de octubre de 2011

CRISIS DE VALORES: La sonrisa y la Ignorancia





ESTA ES LA HISTORIA DE ENRIQUE: un pequeño muy especial.

Al momento d su nacimiento. Los doctores y todos los que trabajaban en el hospital se quedaron admirados por la inmensa sonrisa que mostraba aquel bebe al instante mismo de su nacimiento. Su madre lo abrazaba orgullosa mientras lo arrullaba cerquita de su corazón, Enrique se acurrucaba en el pecho de su madre, ampliando más su sonrisa al escuchar su voz.
Enrique fue creciendo feliz al lado de sus padres, gustaba de salir al jardín y pasar horas recostado en el pasto mientras encantaba figuras en las nubes, y con ellas contaba cuentos e imaginaba lugares fantásticos donde por fin volaba, y asi todo el mundo lo quería, pues su sonrisa aun deslumbraba.
Llego el primer día de escuela, un hermoso jardín de niños con hortaliza y muchos juegos para divertirse. Mariana (su mamá) terminó de vestir a Enrique sin dejar de sonreír lo miraba. Él no tenía miedo, así que firme tomó la mano de mamá y caminando se dirigieron hacia la escuela. Los días y mese pasaron, y Enrique siempre legaba feliz de la escuela, sus padres se sentían muy afortunados ya que en su vida todo marchaba. No había deudas, el negocio crecía y planeaban pronto encargar a la hermana, pero por ahora les bastaba con la sonrisa de Enrique.
Les había llegado una nota de la directora del kínder pidiéndoles una reunión para hablar de un tema importante, la miss comentó – Roberto es un gran psicólogo que no ha ayudado mucho en el manejo de los niños problema- resumiendo Roberto comento- hemos detectado signos claros de déficit de atención, y aunque Enrique es un niño muy querido por todos, su rendimiento escolar está muy por debajo del nivel de la escuela, la nueva política de la del ministerio nos exige desde ahora una evaluación psicológica de cada aluno, así como una gran variedad de talleres dinámicos que lo preparen para la vida moderna. El psicólogo comento- Enrique muestra comportamiento atípico de socialización, regalando sus juguetes y almuerzo a los niños que no tienen, en clase no pone la atención debida, fuera de cantos y juegos en donde se muestra cooperador y participativo, tiende a divagar en ciencias, ingles y computación, negando se a participar en la clase de karate (pues no le gusta la violencia), y por demás preocupante la constante sonrisa que muestra el paciente, lo que puede ser síntoma de autismo o de deficiencia mental. Los padres indignados penaron que es mejor sacar al niño de la escuela, pero si Enrique no mejoraba no sería admitido en ninguna escuela del condado, la única solución del psicólogo era un medicamento para aumentar el nivel de atención, la inteligencia y agudizar la percepción de su entorno.
Sin más opciones la pareja dio a su hijo el medicamento y al poco tiempo escucharon un ruido extraño en la sala, la pareja se asomo discreta para ver por primera vez al pequeño sentado frente al televisor. Tomo de pronto una computadora y su mirada quedo al instante atrapada.
Ahora en el kínder el niño estrella y sus evaluaciones fueron siempre las más altas, Enrique se convirtió en un niño estudioso, lógico, sensato, obediente y formal. Parecía que no faltaba nada pero desde esa junta su casa ya no tenía alma.

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